lunes 15 de octubre de 2018
Edición Nº308
Deportes » 21 may 2018

Mundial

Íbamos a ser campeones: Italia ´90

Palpitando el Mundial de Rusia 2018


No tengo muchos recuerdos del Mundial de Italia 1990, tenía sólo 5 años y apenas tengo en la memoria la final que perdimos con Alemania.

El equipo de Carlos Salvador Bilardo llegaba como defensor de la Copa pero con muchas caras nuevas al que logró la hazaña en México ´86.

Nery Pumpido, el "Checho" Batista, el "Pepe" Basualdo, "Patón" Bauza, Jorge Burruchaga, el "Pájaro" Caniggia, Sergio Goycochea, Roberto "Boquita" Sensini, Oscar Ruggeri, Pedro Troglio y el Diego. Sus nombres y apodos son conocidos y rápidamente se viene a la memoria parte de su trayectoria.

Pero si hablamos de un Abel Balbo, Gustavo Dezotti, Pedro Monzón, Juan Simón, José Serrizuela, Fabián Cancelarich, nos quedamos en los enunciados.

Las listas de jugadores para un Mundial no dejan de ser el reflejo del momento futbolístico de cada uno de ellos.

Pero volvamos a Italia ´90...

En el debut, el 8 de junio de 1990, en el Giuseppe Meazza, perdimos con Camerún 0-1. El equipo africano comenzaba el camino que lo llevaría lejos en la Copa.

El sgundo partido fue un 2-0 contundente ante la Unión Soviética con goles de Troglio y Burruchaga.

El cierre del grupo fue empate ante Rumania por 1 a 1 con grito de Monzón.

Nos alcanzó con lo justo para clasificar. En octavos, en el Delle Alpi de Turín, fuimos contra Brasil. Clásico sudamericano con los vecinos en mejor estado que nosotros. Pero ahí "el hijo del viento" y su Majestad mostraron destellos de esa sociedad que inmortalizaron. Diego para Cani y a festejar al fondo de la red.

La polémica del partido, años más tarde, sería el "bidón de Bilardo". No importó.

Los cuartos fue contra Yugoslavia. Empate en cero en el tiempo regular y a los penales. Nacía un héroe: Sergio Goycochea. La serie terminó 3-2 a favor nuestro. Goyco atajó tres. Por nuestra parte había errado hasta el propio Diego.

Se venían las semis y en frente el dueño de casa: Italia. Y en un lugar icónico: Nápoles. Fue 1 a 1 durante el partido con gol de Caniggia para nuestra selección. En los penales Goycochea volvió a mostrar su magia y atajó dos ejecuciones que permitió por segunda Copa consecutiva acceder a la final.

Los alemanes otra vez. Pero un penal inexistente cobrado por el juez uruguayo nacionalizado mexicano Edgardo Codesal, quién ese día se retiraba del referato, y la precisión de Andreas Brehme a tres minutos de finalizar el partido, nos arrebataron la Copa y las ilusiones.

Los fragmentos que quedaron en la memoria son lágrimas de los más grandes de la familia en el living de mi casa en Villa Primera. Casi las mismas que Diego mostraba al mundo durante la premiación.

En Italia ´90 comenzó un largo camino de participaciones donde Argentina "tenía todo para ser campeona" pero que no llegó a la meta. Las iremos conociendo mientras esperamos por Rusia.

Por José Di Bártolo

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