viernes 17 de agosto de 2018
Edición Nº249
Actualidad » 2 abr 2018

A Walsh no hay música que lo calle

Homenaje en San Vicente, donde vivió sus últimos meses en una casa que sigue estando usurpada


Por Federico Tártara

En San Vicente familiares de desaparecidos y organismos de derechos humanos insistieron con la necesidad de expropiar la casa que fuera de Rodolfo Walsh, hoy usurpada por el subcomisario retirado de la policía bonaerense, Rubén Sala. Mientras se realizaba el tramo final del homenaje, al cumplirse 41 años de su desaparición el 25 de marzo, intentaron tapar con música las voces de reclamo. En ese lugar, en el medio del campo, apenas iluminado con un farol a querosene, el periodista construyó la denuncia ícono a la dictadura genocida.

La casa de Norberto Pedro Freyre todavía es una de las últimas de la ahora calle Rodolfo Walsh, en el barrio “El Fortín”. Unos cincuenta metros más adelante termina el tendido eléctrico y comienza el descampado, cortado por una hilera de árboles. Este lugar fue bombardeado el 26 de Marzo de 1977 por fuerzas militares que primero habían ingresado confundidos en la casa vecina, y antes secuestrado al vidriero que había vendido la vivienda de Triunvirato e Ituzaingó.

El saqueo y la destrucción incluyeron los textos del escritor. De aquí se llevaron el cuento inédito Juan se iba por el río, más unos papeles denominados Memorias —una suerte de autobiografía— y, por último, sus escritos autocríticos de la conducción montonera.

Clandestino y a las corridas, estuvo apenas tres meses al sur del conurbano bonaerense; sin embargo su actividad fue intensa: escribió mucho y bien, participó de reclamos frente a la municipalidad y desarrolló una huerta de grandes resultados en el fondo de los tres terrenos.

Ahora la vivienda tiene un precario portón de rejas negras, que envuelve una lona verde y gruesa. Un tapial natural de arbustos tapa todo lo que pueda verse desde la calle de tierra, algo que no es natural en un barrio de patios traseros y delanteros de largos y libres metros, de zanjas donde chapotean perros y de niños y niñas que juegan a ver quién corre más ligero. A la izquierda, en lo alto de la geografía delantera, sobresale una enorme palmera. Hace más de cuarenta años, desde allí podía verse pasar el tren.

A siete largas cuadras está la estación del ferrocarril, lugar donde Rodolfo se encontró —el 25 de marzo de 1977— con el martillero que le entregó los papeles de la vivienda que había comprado. Hubiera sido sospechoso no llevárselos y si volvía a la casa a dejarlos a seguro, perdería el tren y la cita que aguardaba desde hacía días. Esto, en parte, explica por qué las fuerzas militares se llegaron hasta San Vicente, luego de asesinarlo en San Juan y Entre Ríos, barrio de San Cristóbal.

El homenaje por el 41 aniversario se extendió hasta bien entrada la noche. Patricia Walsh fue la última oradora y con tono enérgico transmitió su bronca: “Nos han puesto música fuerte, para no escuchar lo que vamos a decir, pero lo vamos a decir igual: esta es la casa de Norberto Pedro Freyre que es Rodolfo Walsh. Los pueblos que no tienen memoria pueden repetir lo que les ha ocurrido, entonces es necesario que en San Vicente se sepa lo que pasó acá el 26 de Marzo de 1977”.

Compromiso con la memoria, murales y radio abierta

La jornada organizada por el “Espacio Walsh” comenzó cerca de las 15 y contó con la participación de la mesa de Derechos Humanos de San Vicente, la agrupación Hijos Buenos Aires, SIPREBA, SUTEBA y partidos políticos locales. Los vecinos fueron invitados a expresarse a través de una radio abierta y se pintaron dos murales. Uno camino a la casa y el otro en un paredón de la estación de trenes.

Josefina, integrante del espacio que organizó la actividad, expresó “Walsh en el distrito no es tan conocido. Entonces nos parece muy interesante y necesario elevar su figura y que la gente comience a reconocerlo y homenajearlo y poder llevarlo como bandera. También hubo mucha gente que se puso muy contenta, muchos jóvenes nos empezaron a escribir”.

Del predio ferroviario partió una larga columna de vecinos y militantes que cantando las clásicas consignas contra la impunidad de los genocidas, marcharon ante la mirada atenta de otros vecinos, que, en silencio, observaron el paso de la ruidosa manifestación.

Analía Fernández, integrante de HIJOS, que tiene a su papá Francisco -trabajador de Molinos S.A.— desaparecido, también coincidió sobre la necesidad de difundir la obra de Walsh en la comunidad sanvicentina, y sobre el difícil contexto para los derechos humanos. Su lectura de la actualidad tuvo eje en la vuelta de Miguel Osvaldo Etchecolatz a la cárcel común y efectiva. “Logramos entre toda la población y la fuerza colectiva de los vecinos de Mar del Plata, de los HIJOS, y de todas las organizaciones de derechos humanos, que se revoque la domiciliaria, y es lo mismo que pensamos hacer en cada uno de los casos de atropellos que se cometen; porque ahora los policías disparan por la espalda y eso nos recuerda a los peores momentos de nuestra historia”.

41 años de usurpación

Entrada la noche, Patricia Walsh recibió de mano de Nicolas Mantegazza —concejal de Unidad Ciudadana— los tres proyectos que engloban las iniciativas: sentar las bases sólidas para poder expropiar la casa, señalizar el sitio para reconstruir la memoria y generar visibilidad y declarar ciudadano ilustre a uno de los más destacados escritores argentinos del siglo XX.

Estos proyectos fueron rechazados por Cambiemos cuando se realizó la votación en el Concejo Deliberante. Desde el municipio no hubo acompañamiento al homenaje al escritor, sólo un automóvil correctamente ploteado con los logos del municipio cortó el tránsito mientras avanzaba la movilización. Mauricio Gómez, intendente de San Vicente y de trayectoria en la UCR, no realizó declaración pública alguna ni sobre Rodolfo Walsh ni sobre el 24 de Marzo. En su cuenta personal de Twitter y en la del municipio, sólo hubo lugar para flyers sobre obras y por el festejo del Día del Agua.

“Que esa casa esté en el año 2018 usurpada nos tiene que poner en el compromiso de lograr que se pueda recuperar. Ese lugar debe ser un sitio de memoria”, dijo Patricia, y sobre la expropiación agregó: “Probablemente sea una ley provincial. Pero es necesario que sea acompañada por la movilización popular”.

En la vereda de la casa usurpada, con las banderas de HIJOS, Espacio Walsh y SIPREBA como telón de fondo, se leyó el documento consensuado por las distintas organizaciones que participaron de la 9ª edición de la jornada en homenaje a Walsh. Los planteos giraron en torno a los recientes casos de gatillo fácil bajo la Doctrina Chocobar, el pedido de libertad para los presos políticos y el reclamo de justicia por Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, jóvenes asesinados por las fuerzas de seguridad durante el pasado año. Aquí todavía se obliga a una forma de expresión clandestina. Por la radio abierta montada frente la estación se leyó una breve carta de Horacio Verbitsky, solicitada por los organizadores al compañero de Walsh:

La Carta Abierta de un Escritor a la Junta Militar, esa obra maestra del periodismo universal, según la calificación de su excompañero en la agencia Prensa Latina , Gabriel García Márquez, es también, y quizás esto sea lo más importante, una pieza fundamental de la lucha y la denuncia contra la peor dictadura militar, empresarial y eclesiástica de la historia argentina. Estudioso de los procesos políticos internacionales y las luchas de liberación nacional, Rodolfo supo prever la catástrofe que se avecinaba. Llevaba no menos de un año alertando a los compañeros de mayor jerarquía formal sobre las consecuencias que tendría el sesgo militarista que iba asumiendo la militancia revolucionaria, dado el carácter brutal del régimen implantado un año antes.

El último escrito de Walsh es la mejor descripción contemporánea de la barbarie que las Fuerzas Armadas estaban desatando sobre el pueblo argentino. Para homenajearlo no hace falta reivindicar las opciones políticas de entonces, que Walsh ya había cuestionado en un documento autocrítico elevado a la conducción de Montoneros en 1976, cuando instó a trocar el fusil de la guerra perdida por el mimeógrafo y el caño de la resistencia. La Carta Abierta era una pieza en esa estrategia, de repliegue hacia el pueblo y el sentido común, como lo eran la “Cadena Informativa” y la “Agencia Noticiosa Clandestina” (ANCLA), que creó para romper el bloqueo informativo, instrumento maestro del terror. Cuando constató que los planteos que él y otros compañeros hacíamos en documentos reservados no eran tenidos en cuenta se decidió a firmar y distribuir la carta con su nombre. Hubo quienes interpretaron esta actitud como un gesto suicida, como si luego de hacerlo se hubiera quedado en su casa esperando a las tropas de asalto.

No fue así. Rodolfo vivía en forma clandestina con su compañera Lilia Ferreyra en la humilde casita que luego de su desaparición fue usurpada por las fuerzas represivas. Su caída ese mismo 25 de marzo del que hoy se cumplen 41 años no guarda relación con la carta. De hecho, la patota de la ESMA que intentó secuestrarlo en la Capital Federal y ante su resistencia lo acribilló a balazos, no conocía de la existencia de ese texto ejemplar, porque Rodolfo acababa de dejar en un buzón los primeros ejemplares que llegarían días después por correo a las redacciones de los principales diarios. Una década más tarde encontré la copia correspondiente en el archivo de Clarìn, que ni publicó la carta ni la noticia de la desaparición de Rodolfo.

Con estas palabras expreso mi adhesión al proyecto de recuperación de la vivienda de Rodolfo y Lilia para convertirla en sitio de memoria y deseo destacar dos párrafos escritos por Walsh en los últimos meses de su vida, de asombrosa actualidad tantos años después. Uno está en la Carta Abierta y dice que “en la política económica de ese gobierno debe buscarse no solo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada”. La conducción de Montoneros aceptó que firmara la Carta Abierta pero objetó ese párrafo. Rodolfo desobedeció esa censura, inspirada en una exaltación romántica de la sangre. El otro fue la consigna de cierre de todos los partes de la Cadena Informativa:

“Cadena Informativa es uno de los instrumentos que está creando el pueblo argentino para romper el bloqueo de la información. Cadena Informativa puede ser usted mismo, un instrumento para que usted se libere del terror y libere a otros del terror. Reproduzca esta información por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad”.

 * Publicado en El Cohete a la Luna

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